Bon Nadal


Quan vingui Nadal
omplirem la taula
de neu de paper,
de bufandes blaves,
roges i verd fosc,
de flors al barreti
de botons negres
que et faran l’ullet,
nassos pastanaga
i mils de colors,
i d’una abraçada
i un desig d’amor,
que ens durà
a aixecar-nos
i repartir pau
tothom i tothora.

A tots, Bon Nadal!

¿Que piensen los que saben? (dilema moral)

Por regla general, ¿qué prefieres tú cuando te encuentras enfrentado/a a un dilema moral? ¿Tener un código de conducta que te diga exactamente qué hacer en cada situación concreta (tal es la intención de la casuística), o tomar la decisión únicamente desde tus criterios personales, aunque éstos no estén excesivamente fundamentados?

Dicho de otro modo, ¿prefieres que te digan lo que debes hacer en materia de moralidad (es decir, aceptas que existen personas más preparadas intelectualmente que tú, las cuales han reflexionado anteriormente sobre ese problema), o deseas tomar tú tus propias decisiones éticas aunque te equivoques en ellas? Es decir, ¿quieres ser autónomo en materia moral o prefieres hacer caso a las personas que saben y han reflexionado sobre cuestiones similares, aunque las circunstancias personales hagan de tu caso algo único e irrepetible?

El hijo de Guzmán el bueno (dilema moral)

El conflicto entre el deber moral y los sentimientos (sobre todo, los relacionados con el amor familiar o pasional) aparece frecuentemente en nuestras vidas. En muchas ocasiones, tendemos a perdonar ciertos actos inmorales de nuestros seres queridos, justificándolos con razones poco convincentes. Y también puede suceder que, algunas veces, no cumplimos con nuestro deber moral con el fin de no herir o perjudicar a las personas de nuestro alrededor (por ejemplo: cuando decimos mentiras piadosas, o cuando ayudamos a un ser querido perjudicando con nuestra acción a un tercero y vulnerando con esa acción los principios de igualdad o justicia).

Sin embargo, existen personas de una moralidad intachable que no se dejan influir por los sentimientos cuando éstos chocan contra el cumplimiento de un imperativo o deber moral. Sin embargo, en ocasiones entran en conflicto dos deberes, con lo cual incluso las personas de moral rígida pueden tener dudas sobre lo que hacer.

Uno de estos casos es recogido por la tradición histórica española (para algunos historiadores, sin embargo, se trata tan sólo de una leyenda) y es bien conocido. Le sucedió a un personaje llamado Guzmán el Bueno, gobernador de la plaza de Tarifa. Cuenta la tradición que, estando sitiada la ciudad por los musulmanes y viendo éstos que no conseguían rendirla, capturaron como prisionero al hijo del gobernador. Posteriormente le propusieron un trato: si dejaba entrar a las tropas sitiadoras dentro de la ciudad, liberarían al hijo y dejarían marchar a los sitiados; en el caso de no acceder, el hijo sería ejecutado. Cuando Guzmán el Bueno escuchó esta proposición, cuentan que arrojó un cuchillo desde la muralla para que con él degollasen a su propio hijo.

Como ves, nuestro personaje antepuso su deber de militar al de padre. ¿Te parece correcta esta acción? ¿Qué hubieras hecho tú en su lugar, si como cabía suponer la plaza no podría resistir durante mucho tiempo el asedio y finalmente sería tomada?

El abogado con escrúpulos (dilema moral)

En ocasiones, los deberes morales entran en contradicción con algunos deberes profesionales (códigos deontológicos).

Imagínate que eres un abogado al que, por el turno de oficio, corresponde defender a un acusado de asesinato. Como es obvio, el reo tiene derecho a la presunción de inocencia y también a una defensa jurídica de su caso. En tus conversaciones privadas con él, te confiesa que es culpable aunque tiene una coartada. Te dice que tu misión como abogado será convencer al juez de que la coartada es verídica y obtener así la absolución.

Se te plantea entonces un dilema profundo: si decides defenderlo, deberás hacer todo lo posible para convertir una mentira en algo creíble; si te niegas a hacerlo (¿y si se negasen también todos los demás abogados?), estarás vulnerando el derecho de defensa que asiste al acusado.

¿Qué harías?

Embargo a Irak (dilema moral)

Tras ser el causante de la Guerra del Golfo, Irak, y después de su derrota militar a manos de una coalición de países, fue sancionado con un embargo económico, embargo aprobado por Naciones Unidas. Según dicho norma, quedaba prohibido comerciar internacionalmente con el Estado iraquí, y los países que lo hiciesen podían ser sancionados. El embargo se entendía como una forma de coacción legítima (era legal porque había sido votado en la ONU) para acabar con la dictadura personal de Sadam Hussein y con su política de exterminio con respecto a las minorías étnicas de kurdos y shiítas que habitaban en su país.

Sin embargo, hubo asociaciones, ONG y personas particulares que se opusieron al embargo, argumentando que era la población civil la que sufría los efectos del mismo (falta de alimentos básicos, de medicinas, etc.), mientras que los dirigentes políticos disfrutaban de las ventajas del cargo. Estos grupos entendían que ese método de coacción no era legítimo puesto que se valía de medios inapropiados moralmente (perjudicaban a los pobres) para alcanzar un fin legítimo (acabar con la dictadura y el exterminio).

Sin embargo, la ONU continuó con el embargo, suavizado recientemente con una medida humanitaria: se permite vender petróleo a Irak pero a cambio de que con el dinero de la venta compre exclusivamente medicamentos y alimentos básicos.

Si tú te hubieras encontrado en el dilema de aprobar o no el embargo, ¿qué hubieses hecho y cómo habrías justificado tu decisión?