Treball d'estiu 2009

Estimats alumnes meus. ja sabeu que la misericòrdia és una virtud benvolguda per un professor, però és més convenient exercitar la de la justícia. Es així que alguns (i dir alguns és un eufemisme) han suspés. Ja s'avisava que el dia dels "mare mia" estava prop. Doncs bé, ja hi és ací. Però no passa res, per a tos aquells que tenen penent l'ètica de 4rt o la filosofia de 1r, ahí va el trebal que han de fer a l'estiu.

4r ESO: Ètica
L'alumne haurà de treballar els blocs sobre “La vida moral i la reflexió ètica”, “Ètica, política i ciutadania” (temes 1, 2, 4, 5, 6, 8 i 11 del llibre de text) així com elaborar un dilema moral dels que s’han vist durant el curs (o un de lliure elecció), i realitzar un treball de reflexió personal sobre algun tema dels que a continuació s'exposen: discriminació i exclusió, la globalització, el problema de la guerra i el pacifisme, el terrorisme, la violència de gènere.

L'examen de setembre constarà de set preguntes, una de cada tema. Les preguntes tindran un valor d'un punt cadascuna i el dilema moral amb el treball de tres punts.

1r Bat: Fiolosofia
L'alumne haurà de realitzar un comentari de text filosòfic de cadascú dels següents autors: Plató, Aristòtil, Descartes, Hume, Rousseau, Kant, Smith, Ortega y Gasset, Zubiri. Els comentaris comptaran 1/3 de la nota global de setembre sempre i quan la nota de l’examen siga superior a 4. Els textos seran triats lliurement per l’alumne de tots els que es troben al llibre de text.

L’examen de setembre constarà de dos qüestions, de les quals s’haurà de triar-ne una, i d’un comentari de text. La qüestió tindrà un valor màxim de 5 punts i consistirà en l’exposició en forma de dissertació d’un dels següents temes del llibre de text: 1, 2, 5, 6, 8, 9, 10, 12, 13, 14, 15 (no entren els temes 3, 4, 7, 11). El comentari serà d’un text dels autors que dalt s’exposen, i tindrà un valor màxim de 5 punts. La nota de l’examen comptarà com a 2/3 de la nota global de setembre.

Per a totes les persones de bona voluntat.
Aquells que hajen aprovat i vullguen llegir alguna cosa, a més de la trilogia de Stieg Larsson, poden mirar la següent pàgina del blog: http://plesiologos.blogspot.com/search/label/Llibres
Bon estiu a tot el món, a excepció dels que han aprovat la filosofia i no tindran la sort de poder estudiar-la durant el periode estival.

Renta Básica Universal. Una propuesta contra el liberalismo salvaje

La definición de la renta básica (RB) es clara y sencilla: la RB es un ingreso pagado por el estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cual puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva. La organización internacional creada en 1986 para la promoción de las ideas relacionadas con la RB, el BIEN (Basic Income European Network) define a la RB con otras palabras, pero con un contenido idéntico: A basic income is an income unconditionally granted to all on an individual basis, without means test or work requirement
Se puede resumir el substrato de la propuesta de la RB como sigue:
Las sociedades más opulentas y las que no lo son nada generan en un extremo personas extremadamente ricas y, en el otro, pobres de solemnidad. Este hecho, que el Informe sobre el desarrollo mundial 2000/2001: Lucha contra la pobreza del Banco Mundial constata, no es consecuencia de ninguna ley o certidumbre natural a la que no sería razonable oponer resistencia (como irrazonable sería resistirse a la evidencia de la ley de la gravedad, o a la seguridad de que compartimos un porcentaje mayor de ADN con los gorilas que con los anélidos). La pobreza es una opción social, es el resultado agregado, unas veces muy mediato e indirecto, otras, no tanto, de decisiones que toman personas –a veces, muy pocas_ de carne hueso. Como fabricar armas, como asegurar a determinado grupo el salario de por vida, como condenar a otros grupos a la más absoluta inseguridad laboral, como permitir que unos pocos acumulen fortunas fantásticas o como asignar una partida de los Presupuestos Generales a la Casa Real. Justificables o infames, estos pocos ejemplos son opciones sociales.
Los remedios diseñados para hacer frente a la pobreza han sido muy diversos. Pero la propuesta de la RB no se limita a ser una “buena propuesta contra la pobreza”, lo que vale la pena subrayarlo, ya podría ser suficiente razón en su favor. No solamente estamos en unas sociedades donde el paro es importante (aunque nos encontremos en una de las fases mejores comparadas con los últimos 4 o 5 lustros), sino que la precariedad laboral es muy elevada y el descontento con el trabajo remunerado que se realiza está también ampliamente extendido (causa, como es harto sabido y como remarcan muchos autores, de grandes ineficacias laborales y económicas). Estas tres realidades, pobreza, precariedad y descontento laboral, forman el substrato de la propuesta de la RB.
Ahora bien, dos son las objeciones que se han presentado a la RB. Por un lado la posibilidad de que fomente el parasitismo. Por otro, la imposibilidad técnica de realización.
La primera crítica —el que la RB incentivará la pereza y el parasitismo— puede ser dividida, según quien la profiere, entre aquéllos que equiparan todo trabajo a trabajo remunerado en el mercado y aquéllos que, aun reconociendo que el trabajo es una realidad más amplia que la descrita por el trabajo remunerado en el mercado, consideran que el parasitismo y la pereza se extenderían a todos los ámbitos del trabajo, es decir, además del remunerado, el doméstico y el voluntario. Por parasitismo entiendo algo tan concreto como aquel estado según el cual quien cae en él obtiene un beneficio, pero deriva parcial o totalmente el coste hacia otra persona. La primera parte en que he dividido la crítica supone algo inadmisible y, por eso mismo, su objeción está seriamente mutilada ya de entrada. La RB, por el hecho de evitar las trampas de la pobreza y del paro, no solamente no incentivaría la pereza, sino que no habría motivos para no querer trabajar remuneradamente relacionados con la pérdida de un subsidio condicionado. La segunda parte en que he dividido la primera crítica es aún más débil, si ello fuera posible, que la anterior. Liberar tiempo de un tipo de trabajo, el remunerado, puede facilitar que se invierta en los otros, el voluntario y el doméstico. Pensar que, al contrario, este tiempo liberado sería empleado parasitariamente por la mayoría social o por una amplia minoría, es tener una opinión poco fundamentada de la psicología de nuestra especie. Hay tres tipos diferentes de necesidades: las de confort individual, las de confort social y las de estímulo. Las terceras, que no son de seguridad sino necesidades de estímulo, de no satisfacerlas podemos llegar a aburrirnos mortalmente, por mucho confort y seguridad que podamos tener. Suponer que una RB estimularía la pereza y el parasitismo es dar por sentada una psicología humana sin necesidades de estímulo. Además, poco tiene que ver con lo que podemos observar en nuestra vida cotidiana. Mucha gente que tiene ciertas necesidades cubiertas dedica tiempo al trabajo de formación, de solidaridad y de cuidado de los suyos. Mas, una vez afirmado lo anterior se ha de admitir que la RB abre la posibilidad al parasitismo y a la pereza que es una afirmación más débil que la discutida hasta aquí (permitir es más suave que incentivar). Es una puerta abierta a cualquiera, cierto. Ahora sólo la tiene una pequeñísima fracción de la ciudadanía: los que pueden vivir sin necesidad de trabajar remuneradamente. Que lo hagan efectivamente o no dependerá de otras cosas, pero tienen la oportunidad de hacerlo.
Respecto a la segunda objeción, la problemática técnica de cómo ponerla en funcionamiento podemos decir que el criterio para establecer la cantidad puede ser: toda la población considerada recibirá la misma cantidad, o tendrá alguna diferencia según la edad (hasta la mayoría de edad, la mitad de la cantidad de RB asignada a los adultos, por ejemplo). La cantidad establecida también puede variar mucho según el criterio seleccionado: el umbral de la pobreza, el salario mínimo interprofesional o la pensión media, por poner sólo tres posibles referencias. Hay propuestas que, de forma provisional, proponen cantidades inferiores a estos criterios. Creo que la cantidad mínima, al menos para la población adulta, debería estar en cualquier caso por encima del umbral o línea de la pobreza, en la definición establecida por la Unión Europea. En caso contrario, buena parte de las virtudes atribuidas a la RB, algunas de las cuales ya han sido apuntadas aquí, quedarían mutiladas si no completamente anuladas.
Ahora bien, ¿se puede hacer esto realmente? a continuación os dejo un informe en el cual se muestra que la RB es posible en España. El informe es de 1999, por lo que los números cambiarían, pero no la posible aplicación
Informe sobre la aplicación de la renta básica en España

Sociedad civil, opinión pública y justicia según Adela Cortina

El papel de la socieda civil, lo mismo que la opinión pública resultan determinantes para el desarrollo de la democracia y para evitar los excesos del poder político. El objetivo de conseguir una sociedad más justa no es sólo el cometido del governante, sino de toda la sociedad. Algunos pueden pensar que esto es una utopía irrealizable, posición que muchas veces conduce a un pesimismo anquilosante y desemperanzador. Sin embargo, a poco que lo pensemos, el intento de conseguir una sociedad civil más activa no es tan ilosorio como algunos teóricos -de un modo muy malintencionado- mantienen. Aquí os dejo un texto de la catedrática de filosofía moral Adela Cortina, desde el cual podemos encontrar alguna claves para revitalizar el concepto de sociedad civil.

El “Tercer Sector”
En la actual bibliografía acerca de las cuestiones sociales proliferan los trabajo preocupados por aclarar el concepto y las funciones de un sector en apariencia emergente, el llamado “tercer sector” o también “sector social”. En principio, el tercer sector es aquél en el que se realizan actividades sin ánimo de lucro, que son aquéllas en las que ninguna parte de los beneficios netos va a parar a ningún accionista individual o persona particular, sino que tienen como meta acrecen-tar de forma desinteresada la calidad de vida de las personas. Ante la globalización de la economía, la creciente impotencia de los Estados nacionales, el incremento del poder de los grandes bancos y las grandes multinacionales, los sectores político y empresarial parecen incapaces de garantizar la satisfacción de algunas necesidades básicas de las personas. De ahí que los ciudadanos hayan de cuidar de sí mismos, restableciendo comunidades habitables, que amortigüen los golpes recibidos en virtud de la tercera revolución industrial.
Ahora bien, a mi juicio, para que el Tercer Sector lleve a cabo su tarea espreciso evitar la falsa distinción realizada por buen número de autores entre sector público (gobierno), sector privado (empresas) y sector social , y rechazar -en consecuencia- una división del trabajo en la que al gobierno compete lo público, a las empresas, lo privado, y al “sector social”, un espacio extraño, allende lo privado y lo público. Por contra, hay que decir que al Estado compete asumir responsabi-lidades públicas básicas y que también las empresas han de asumir su cuota de responsabilidad pública, de igual modo que el sector social tiene su tarea en la cosa pública. En consecuencia, la relación entre unos y otros debe ser de complementación y cooperación.

La esfera de la opinión pública
Una sociedad libre precisa una esfera de opinión pública, autónoma conrespecto al Estado, dispuesta a deliberar sobre los problemas comunes. Ya Kant urgía la creación de una esfera en la que los ciudadanos ilustrados debían hacer “uso público de su razón”. La libertad de la pluma -entendía Kant- es el paladín de los derechos del pueblo, la “publicidad razonante” es la forma de concien-cia que media entre la esfera privada y la pública, entre la sociedad civil y el poder político.
Esta tradición de la publicidad se mantiene en modelos de filosofía políticacomo el liberalismo político o la teoría deliberativa de la democracia. Pero no son ya sólo los sabios ilustrados quienes deben hacer uso público de su razón, sino cualesquiera ciudadanos que deseen llevar a publicidad asuntos que a todos importen, expresando el sentir del público. Por eso la opinión pública no debe confundirse con la opinión publicada, y la segunda debería estar al servicio de la primera. Por otra parte, el sentido de la esfera pública no es ya criticar a la política, sino dejar un espacio libre para la expresión, y sobre todo ir creando conciencia de sociedad, al debatir aquellos problemas que a todos importan. Todas las sociedades se enfrentan a retos comunes y, para ser justas, conjuntamente han de encontrar las respuestas.

Revitalización de la vida corriente
Frente a las grandes utopías y a las grandes hazañas, introdujo también la Modernidad el aprecio por la vida corriente. La crisis de las ideologías políticas y de los grandes metarrelatos refuerza el interés por esa vida cotidiana que es, no sólo la de la familia y las asociaciones del Sector Social, sino también la de las profesiones. Revitalizar las profesiones, recordar qué fines persiguen y qué hábitos son precisos para alcanzarlos es una de las tareas encomendadas a la sociedad civil.

Solidaridad voluntaria
Los mundos familiar y vecinal son los de las solidaridades primarias sin lasque las personas apenas pueden llevar su vida adelante con bien. Sin embargo, también en la sociedad civil se conforman asociaciones que llevan la solidaridad a su rango universalista, empeñándose en defender a los débiles de los Mundos Tercero y Cuarto, sentando las Bases de una Sociedad Civil Cosmopolita. El Derecho Internacional y la política mundial les van a la zaga porque la solidaridad lúcida de las asociaciones civiles es descubridora, es pionera.Ha sido esta sociedad civil la que ha exigido que la Europa de los Mercaderes y los Políticos se convierta en una Europa Social, capaz de incluir en el Tratado de Maastricht la Carta Social, que contempla los derechos económicos, sociales y culturales de los ciudadanos europeos. Ampliar estas exigencias a la humanidad toda es el gran reto de estas asociaciones civiles.

Sociedad justa
Si la sociedad civil burguesa consideraba que las cuestiones de justicia no le atañían y las dejaba en manos del Estado, como si a ella sólo le competiera la libertad, la universalización de la libertad es imposible sin justicia y sin solidaridad. Sólo que la solidaridad es virtud a la que no puede obligarse, mientras que la justicia es la primera virtud de las sociedades. Y no sólo del Estado, como han creído determinadas tradiciones, sino de la sociedad en su conjunto: también de esa sociedad civil en la que tantas esperanzas se han cifrado.

El liberalismo económico de Adam Smith

Adam Smith (1723-1790) es el primer economista liberal clásico. Su programa es el libre comercio y la limitación del poder estatal para contribuir así al crecimiento económico y al incremento de la producción. Hay que decir en descargo de Smith que el tono empleado por él es un tono crítico. Frente al carácter supuesta y pretendidamente neutral del Estado defendido por Locke, para Smith el Estado resulta ser un instrumento de protección de la propiedad de los ricos o poseedores frente a los pobres o no poseedores. "El Estado civil, en cuanto instituido para asegurar la propiedad, se estableció realmente para defender al rico del pobre, o a quienes tienen alguna propiedad contra los que no tienen ninguna" ("La riqueza de las naciones", Libro V, cap. 1, parte 2).

El análisis económico de Smith parte del libre mercado, en el que se daría el equilibrio entre oferta y demanda y una asignación racional y automática de recursos sin intervención gubernamental y con soberanía plena del consumidor. En tales condiciones de competencia perfecta, la circulación del dinero y de las mercancías entre los trabajadores, empresarios y terratenientes conduce al equilibrio pues se obtiene una óptima asignación de recursos al igualarse la producción de cada mercancía con su demanda efectiva y el precio con el coste de producción.

Los ciudadanos movidos por su propio interés invierten en los sectores productivos más rentables que les proporcionan mayores beneficios o salarios trasladándose a otros sectores cuando la rentabilidad decae.

El interés individual produce relaciones de socibilidad e intercambio entre los individuos. El egoísmo individual es beneficioso para todos. El mercado también es beneficioso. Los intercambios en mutuo beneficio obtienen si el Estado no interviene en tales relaciones. Los resultados de las acciones humanas son independientes de sus motivaciones y de los planes deliberados previamente trazados. Es la mano invisible que ordena teleológicamente las conductas hacia una armonía natural de intereses.

Ya la monadología de Leibniz había anticipado tal descripción del mercado libre. La armonía preestablecida no es otra cosa que la mano invisible de Smith. La monadología es un modelo del mercado libre liberal y de los individuos en él situados: "el sistema de las mónadas, aplicado a la descripción de las relaciones entre los individuos humanos, nos ofrece un cuadro infinitamente próximo al que Adam Smith diseñó en "The Wealth of the Nations". Los individuos son agregados cuasi sustanciales -doctrina del vinculum substantiale- y por tanto casi mónadas, dotados de una vis repraesentativa y una vis appetitiva. Por la vis repraesentativa cada individuo se representa a los demás, conoce, como el productor de la nueva economía de mercado, las necesidades ajenas y sólo en virtud de esta representación la producción es posible. Por la vis appetitiva cada individuo se manifiesta como un sujeto de necesidades, es decir, como fuente de la demanda, como consumidor. La vis appetitiva es entendida por Leibniz en términos fuertemente teñidos de hedonismo -o, mejor, de eudemonismo- tanto en su contenido como en su administración: cada individuo, como los sabios epicúreos, organiza sus elecciones según un cálculo máximo de felicidad -"car la felicité n´est autre chose qu´une joie durable". G. Bueno, Ensayo sobre las categorías de la economía política, Barcelona, Gaya Ciencia, 1972, p. 168. También cabe citar a Newton como otro caso de utilización de nociones económicas en otros contextos teóricos como un ejemplo de ocasionalismo, al tener que recurrirse a Dios para resolver las anomalías del universo generadas por los movimientos planetarios. Igual que en el mercado, Dios, una causa extrínseca al sistema, ha de intervenir para corregir las anomalías que surgen en el libre y espontáneo desenvolvimiento del sistema planetario o universo y del sistema económico o mercado.

El agente económico, en un mercado libre "sólo piensa en su ganancia propia; pero en éste como en otros muchos casos es conducido por una mano invisible a promover un fin que no entraba en sus intenciones"..."no implica mal alguno para la sociedad que tal fin no entre a formar parte de sus propósitos, pues al perseguir su propio interés, promueve el de la sociedd de una manera más efectiva que si esto entrara en sus designios" ("La riqueza de las naciones". Libro IV, cap. 2.) El Estado también hace de mano invisible. Es una especie de mano invisible subsidiaria que trata de corregir los efectos indeseables del mercado y para hacer realidad la máxima prosperidad de los ciudadanos. Los fines del Estado son la justicia, la seguridad de la propiedad, la policía, la recaudación de ingresos fiscales y el derecho de las naciones.

L'argument ontològic de Sant Anselm

L'argument ontològic és considerat com a una de les vies d'accés al coneixement de l'existència de Déu. Sant Amselm el va formular així:

Deus est aliquid quo maius nihil cogitari potest
(Déu és allò del qual no es pot pensar res major).

Es a dir, Déu és allò més gran i perfecte que el nostre pensament pot tindre. Diguem que més que un argument ontológic, és un argument lògic, ja que el que es fa és una argumentació lògica de com en el nostre pensament existeix la categoria d'allò més perfecte.

Descartes el va utilitzar per a demostrar l'existència de Déu, la qual necessitava per a demostrar l'existència de la matèria, es a dir, la rex extensa.

Si ens fixem, l'argument ontològic es pot argumentar des del mètode cartesià, d'ací l'estima que Descartes tenia per aquesta demostració:
  1. Evidència: Existeixen graus de perfecció.
  2. Anàlisi: Tenim la concepció de que hi ha quelcom que siga sumament perfecte, i allò l'anomenem Déu.
  3. Síntesi: Ja que és més perfecte existir que no existir, i Déu es allò més perfecte que es pot pensar, hem d'arribar a la conclusió de que Déu existeix.
  4. Enumeració: Déu és allò més perfecte que és pot pensar --> per a que aquest pensament siga cert, ha de tenir la seua correspondència en la existència.

Per tant, l'existència de Déu és una idea clara i distinta, la qual pot ser el fonament de la res extensa. Si Déu existeix, aleshores, Déu ha creat la matèria, i per tant jo no estic enganyat en la intuició que tinc pels sentits de que enfront de mi hi ha quelcom que siga material i diferent al meu JO.

Ara, estem en l'àmbit epistemològic (l'ordre del pensament, el que són les coses "per a mi"), no en l'ontològic (l'ordre de les coses reals, el que són les coses "en si").